La enfermedad renal crónica se caracteriza por una disminución progresiva del funcionamiento de los riñones. Los riñones no realizan su función esencial de filtros de sangre y no eliminan los alimentos de desecho (urea) y los residuos del funcionamiento de los músculos (creatinina).

Estos desechos, llamados toxinas urémicas, se acumulan en la sangre y pueden llevar al coma.

Las dos causas principales del mal funcionamiento del riñón son la hipertensión y la diabetes.

Además, se identifican otras causas:

  • Enfermedades hereditarias de los riñones,
  • Enfermedad renal poliquística,
  • El exceso de colesterol,
  • La obesidad,
  • El tabaquismo,
  • Infecciones del tracto urinario,
  • Piedras en el riñón.

Muy a menudo al comienzo de la enfermedad, los síntomas no son evidentes. Esta es una enfermedad silenciosa, de ahí la importancia de un control regular de los riñones mediante un análisis de sangre y de orina.

En los casos de insuficiencia renal, es posible limitar la progresión de la enfermedad mediante la adopción de un estilo de vida adecuado y la prescripción de un tratamiento adecuado.

En los casos más graves, un trasplante o diálisis se vuelve indispensable.

Hemodiálisis :

Esta es la técnica más utilizada, su principio se basa en el intercambio entre la sangre del paciente y una solución, el dializado. Este intercambio elimina el desperdicio de alimentos, reequilibra el contenido de la sangre en minerales como el sodio y el bicarbonato, y elimina el exceso de agua.

Diálisis peritoneal :

La diálisis peritoneal proporciona una limpieza extra renal utilizando el peritoneo como membrana de intercambio entre la sangre y el líquido de diálisis. Un catéter sellado, colocado permanentemente (después de la anestesia local), permite la transferencia del líquido al peritoneo. Las toxinas de la sangre y el exceso de agua en el cuerpo son retiradas con este dializado.

Trasplante de riñón :

El trasplante de riñón, cuando es posible, es el tratamiento de elección para la insuficiencia renal terminal. El riñón injertado con mayor frecuencia permite asegurar todas las funciones del riñón. Este método se prefiere hoy porque mejora la expectativa y la calidad de vida del paciente.

Debido a que los riñones desempeñan un papel importante en el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, es esencial cuidarlos mediante:

  • evitar el sobrepeso,
  • dejar de fumar,
  • hacer ejercicio,
  • controlar regularmente su presión arterial, su diabetes y sus riñones,
  • comer de forma equilibrada,
  • beber una cantidad suficiente de agua,
  • estar atentos a las plantas medicinales y auto-medicación.